'Cuando se den las condiciones, habrá cese bilateral del fuego'

El Presidente aseguró que ya se planea posconflicto porque será quizás más difícil que el acuerdo.
Foto: El Tiempo
Domingo 17 de Agosto del 2014

“Oficiales activos del más alto nivel” serán quienes comiencen a dialogar con las Farc sobre el cese bilateral del fuego.

La definición la hace el presidente de la República, Juan Manuel Santos, en la siguiente entrevista. Y precisa: “En algún momento, cuando se den las condiciones, habrá cese bilateral del fuego” entre las fuerzas militares y las Farc.

Este anuncio se produce 21 meses después del comienzo de las negociaciones de paz en La Habana y muestra más luz para alcanzar la paz final, en el que parecía un interminable túnel de la guerra, que ya cumple 50 años. (Lea también: La profunda cirugía de Santos a la Presidencia).

¿Cuándo ocurrirá? “Las conversaciones no pueden ser interminables”, advierte el mandatario.

Cuando se hace esta revelación y se anuncia la participación de militares activos en los diálogos de paz de La Habana, se produce también el primer diálogo, en toda la historia del conflicto, entre víctimas y victimarios en las negociaciones de Cuba.

El Presidente no vacila en calificarlo de histórico. El diálogo con el periodista, para EL TIEMPO, se abre tratando el tema del nuevo gabinete. Y con la pregunta sobre por qué integró un equipo de gobierno con ministros que parecen más técnicos que políticos.

¿Qué buscó?

No hay tarea más ingrata y compleja que la de conformar un gabinete. Son demasiados los factores que hay que tener en cuenta y siempre se debe hacer buscando las personas más capaces y que den garantías de idoneidad y eficacia. Lo que busco es acertar por el bien de todos los colombianos. Y creo que acertamos, a pesar de que no todo el mundo quede contento. Este es un gabinete de gente probada, que ha dado resultados, inspira confianza y representa a las regiones y a los partidos. Pero quiero ser enfático en afirmar que esta es una decisión exclusivamente del Presidente.

Pero parecería que hubo muchos inconformes con el gabinete. ¿Por qué?

Es muy difícil satisfacer a todo el mundo. Lo fundamental es designar gente idónea y capaz que esté alineada con las políticas del Gobierno y pueda ejecutarlas.

¿Usted qué buscó o qué busca con este gabinete?

Un equipo de gobierno que genere credibilidad y transparencia. Ni uno solo de mis ministros ha sido cuestionado, y espero que suceda lo mismo en los próximos cuatro años. Eso es lo importante. Y, por supuesto, un equipo que dé resultados.

Yo escuché inconformidad por parte de parlamentarios costeños que esperaban que usted les diera mucha más y más clara representación…

Me siento muy orgulloso de que la Costa esté bien representada. Pero, claro, siempre habrá quejas de otras regiones como el Pacífico y el Valle, por ejemplo. Es imposible satisfacer a todo el mundo y atender sus expectativas.

¿Cuál es el objetivo del nombramiento de los ministros consejeros?

Articular la política del Gobierno Nacional y hacerla más eficiente en su ejecución. Esa es una idea original del primer ministro británico Tony Blair. Algún día me comentó que el éxito de su segundo cuatrienio lo logró cuando fortaleció la oficina del primer ministro, puso gente de su entera confianza y capaz de hacerle seguimiento a todas las políticas prioritarias del Gobierno. En nuestro caso, los ministros consejeros contribuirán al fortalecimiento de los tres grandes pilares de la segunda parte de mi gobierno: la paz, la equidad y la educación.

¿Cuál será el papel fundamental del vicepresidente Germán Vargas Lleras?

Será muy importante en dos sectores claves: infraestructura y vivienda. Él ha demostrado sus capacidades como ejecutor. Es bueno tenerlo al frente de estos dos retos, sin que eso excluya muchas otras actividades donde podrá ayudar. Vargas es una persona capaz, con gran criterio y muy eficiente.

Pero hay quienes critican como ‘excesivo’ el poder que recibió.

No se trata de excesivo poder sino de darle las herramientas necesarias para que pueda hacer una buena labor. El Vicepresidente no debe ser una figura decorativa, y menos si tiene la capacidad de ejecución que ha demostrado Germán Vargas.

Eso, sin embargo, señor Presidente, ha originado claros celos políticos.

Los celos en política siempre están presentes, pero no veo motivo para que en este caso se manifiesten. Vargas Lleras es el vicepresidente, ganó conmigo y va a tener un lugar en el Gobierno. Pero también voy a gobernar con los liberales, con el partido de ‘la U’, con la Unidad Nacional e incluso, como sucedió esta semana, con los partidos que no pertenecen a la Unidad Nacional. Voy a gobernar para y con todos los colombianos.

Algunos sectores opinan que el gabinete es muy samperista y vargasllerista…

No sé por qué quieren encasillar a mi gabinete. Tengan absolutamente claro que se trata de un gabinete del Presidente de la República. Fui yo quien tomó las decisiones de quiénes son los ministros. Yo los designé por considerarlos los más idóneos. Nadie me impuso a nadie. Y si lo hubieran intentado, no lo habría aceptado.

¿Qué originó la reunión privada que usted sostuvo con el señor Procurador después de varias semanas de distanciamiento?

¿Cuál distanciamiento? Yo me reúno con los órganos de control periódicamente. Se trata de analizar cómo podemos trabajar juntos dentro del criterio de armonía entre los poderes públicos. Hablamos sobre las diferencias de apreciación que tenemos sobre algunos temas como el proceso de paz. Yo soy respetuoso de las diferencias.

Pero el Procurador acaba de afirmar que “en lo que se acordó en La Habana no se encuentra que vayan a entregar los dineros producto del narcotráfico, sus bienes inmuebles, las miles de hectáreas, para la reparación de las víctimas”. Y afirma que “ello implicaría una generalizada operación de lavado de activos”.

Me parece un enfoque equivocado. Pero no voy abrir una discusión en los medios con el Procurador sobre estos temas.

Pero ¿qué opina de las críticas que el Procurador hace al proceso de paz?

No corresponden muchas veces a la realidad. Cuando lleguemos al acuerdo final, el país verá que mucho de lo que se está diciendo no es cierto.

¿Y cuándo es el final? Usted ha dicho, señor Presidente, que no va a poner términos, ¿pero las conversaciones serán inacabables?

No, por supuesto que no. Ningún proceso de esta naturaleza puede ser infinito y, como he dicho, la paciencia de la gente se va agotando.

¿Los permanentes ataques de la guerrilla a la estructura petrolera, a oleoductos y transporte afectarán el proceso?

Si continúa esa arremetida terrorista, puede afectarlo. Las Farc creen equivocadamente que eso nos va a debilitar. Todo lo contrario: la Fuerza Pública tiene órdenes de arreciar su ofensiva. Por eso necesitamos que el conflicto termine lo antes posible.

Pero las Farc dijeron a través de su máximo dirigente, ‘Timochenko’, que no creen que haya firma de la paz este año. ¿El acuerdo final se seguirá dilatando?

Debemos acelerar en la medida de lo posible los acuerdos, porque entre más rápido lleguemos al fin del conflicto, más vidas vamos a salvar. Y seguimos avanzando. El viernes partió a La Habana el primer grupo de víctimas para ser escuchadas en la mesa de negociaciones entre el Gobierno nacional y las Farc. Este es un paso fundamental. Escuchar a las víctimas para poder respetarles y defenderles sus derechos, y reconocerlas, es de gran trascendencia. Eso nunca había sucedido, y tiene toda la lógica si queremos que las víctimas sean –como deben ser– el centro de la solución del conflicto.

En su discurso de posesión, usted anunció la próxima instalación de una subcomisión que tratará el tema del cese del fuego bilateral y definitivo y la dejación de armas. ¿Habrá cese del fuego bilateral?

En algún momento, claro que sí.

Usted acaba de anunciar que altos mandos del Ejército harán parte de la comisión de cese del fuego bilateral. ¿Es que lo habrá?

Le repito: en algún momento, cuando se den las condiciones, claro que sí. Y le anticipo que esta comisión, que estará conformada por oficiales activos del más alto nivel, se instalará el próximo viernes.

Usted ha insistido en que esta 2.ª parte de su gobierno será para la paz, la equidad y la educación. ¿Por la paz debe entenderse el posconflicto?

Primero tenemos que terminar de negociar los acuerdos para llegar al posconflicto, y eso va a requerir mucha destreza y conocimiento. Por supuesto, desde ya tenemos que comenzar a planear el posconflicto porque esta etapa es quizá más difícil que el propio proceso de paz. Teniendo en cuenta la importancia del tema, designé al general Óscar Naranjo como ministro consejero de Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad. Él estará encargado de formular, estructurar y coordinar las políticas y programas relacionados con el posconflicto, y de asesorarme para modernizar los modelos de seguridad, desmovilización y reintegración.

¿Por qué ha hecho tanto énfasis en sus últimas intervenciones públicas en el tema de la educación durante el próximo cuatrienio?

Porque cualquier país que quiera progresar y tener un gran futuro necesita concentrar muchos de sus esfuerzos en darles una buena educación a los ciudadanos. Es a través de la educación que podemos conseguir la equidad, generar movilidad social y tener una economía más competitiva. Con un país más educado se logrará mayor equidad y se consolidará la paz.

Las cifras en educación en el país no son buenas, tampoco lo son en infraestructura. Con sus dos ministras, Gina Parody y Natalia Abello, ¿cómo buscará convertir los dos temas en grandes prioridades nacionales?

No sé por qué usted dice que las cifras no son buenas. Lo corrijo. Las cifras en educación son las siguientes: casi 9 millones de niños y jóvenes van a colegios y escuelas públicas gratis; con el programa Todos a Aprender, que busca mejorar la calidad educativa, estamos llegando a más de 2,3 millones de niños en primaria; creamos casi medio millón de cupos en educación superior, lo que equivale a un incremento de 10 puntos en cobertura; se disminuyó en 4 puntos porcentuales la brecha de cobertura entre el campo y la ciudad… Esos no son logros pequeños. La educación será prioridad hoy, y en adelante tendrá el mayor peso en el presupuesto, por encima de otros sectores.

¿Y las pruebas Pisa?

Aclaro por enésima vez que esas pruebas fueran realizadas en 2012 y miden lo que pasó en educación diez años atrás. El director de educación de la Ocde vino a Colombia y dijo que lo que estábamos haciendo para mejorar la calidad es lo que se debe hacer e invitó a nuestra Ministra de Educación a Tokio para contar nuestra experiencia.

En infraestructura hay muchas críticas al estado de nuestras vías…

Mire: quintuplicamos el ritmo de construcción de dobles calzadas, intervinimos más de 20.000 kilómetros de vías terciarias y ordenamos la estructuración de los proyectos poniendo en marcha las concesiones de cuarta generación, que ya comenzaron a adjudicarse. Eso, sin contar el avance en la licitación de la recuperación del río Magdalena ni las mejoras en aeropuertos y puertos. Hicimos la tarea de organizar la casa y ahora estamos avanzando en los grandes proyectos que necesita el país.

Señor Presidente, usted habló de la conveniencia de quitarles a las cortes su facultad para nominar candidatos a altos dignatarios del Estado. El presidente de la Corte Suprema, Luis Gabriel Miranda, acaba de afirmar que, si eso ocurre, se correría el riesgo de alterar la institucionalidad del país, pues, según él, la Constitución reconoce un sistema de equilibrio entre los poderes públicos.

No veo por qué se va a alterar la institucionalidad del país. El objetivo de la reforma es precisamente fortalecer el equilibrio entre los poderes, y parte de esto pasa por garantizar que las altas cortes se dediquen a impartir justicia, en lugar de distraerse y entrar en el juego político. La política no debe pasar por el umbral de las cortes.

Señor Presidente, al apoyar usted el uso medicinal de la marihuana también planteó la necesidad del debate sobre nuevas alternativas para enfrentar el fenómeno del narcotráfico. ¿Cuáles podrían ser esas alternativas de discusión?

Alternativas hay muchas, y eso es lo interesante. Creo que se requiere un nuevo enfoque, que supere la llamada ‘guerra contra las drogas’. ¿Cuál? Uno que sea resultado de una discusión rigurosa, basada en evidencias, liderada por expertos y despojada de prejuicios políticos e ideológicos. Eso es lo que propusimos en la Cumbre de las Américas de Cartagena en 2012, y hacia allá se está avanzando.

‘Espero tener las mejores relaciones con Gaviria’

Hay mucho ruido, señor presidente, sobre sus relaciones con el ex presidente Gaviria. ¿Cómo están?

De mi parte están muy bien y espero tener siempre las mejores relaciones con el presidente Gaviria. Le tengo un gran aprecio y mucha gratitud. Compartimos nuestro interés en que el gobierno tenga éxito por el bien del país. Lo más importante es generar acuerdos que permitan avanzar. Eso es lo que estoy buscando con la Unidad Nacional. Algo más: quiero tener buenas relaciones también con quienes no votaron conmigo; inclusive hasta con el propio Centro Democrático. Si se diera la posibilidad de llegar a unos acuerdos fundamentales, incluso con los opositores, sería muy bueno para Colombia.

El actual jefe único del Partido Liberal, Simón Gaviria, va a ingresar a su gobierno como director de Planeación. ¿Eso mejorará las relaciones entre usted y el expresidente Gaviria?

No siento que esas relaciones estén distanciadas. Hay una diferencia sobre el tema de la Contraloría General, pero eso no debería ser motivo para un distanciamiento. Además, no designé a Simón Gaviria por ser hijo del señor expresidente sino por sus capacidades, y estoy seguro de que hará un gran papel en el Departamento Nacional de Planeación.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO