'Estamos preparando una reforma política de fondo'

Mininterior rechaza el voto obligatorio que propone el Centro Democrático.
Foto: El Tiempo
Domingo 29 de Junio del 2014

No hay duda. La reforma política que está preparando el Gobierno va a cambiar al país. Será un “revolcón” a todas las costumbres políticas y electorales de la nación. Es tan amplia la dimensión de la reforma que el ministro del Interior, Aurelio Iragorri Valencia, no vacila en afirmar: “Al final de su segundo mandato, el presidente Santos entregará un nuevo país”.

Iragorri expresa que, para él, sería “honroso hacer parte de quienes ayudarán al Presidente a crear la nueva Colombia que nacerá de la paz”. El Ministro trabaja en una reforma política fundamental, con innovaciones tan radicales como la unificación de todos los períodos de los funcionarios que tienen ese origen electoral y la elección de todos ellos –Presidente, senadores, representantes, alcaldes, gobernadores y concejales– en la misma fecha para igual periodo, que podría ampliarse a 5 o 6 años sin reelección.

La reforma también incluiría desde la modificación del sistema para elegir el Senado hasta la eliminación del voto preferente, al que considera “foco de corrupción”.

¿Usted se queda en la cartera del Interior?

Los funcionarios siempre tenemos nuestro cargo a disposición del Presidente. Estoy muy satisfecho de la labor cumplida.

Durante los últimos cuatro años, en Colombia se ha ampliado la democracia, reconocido y respetado los derechos de la oposición, protegido a los defensores de derechos humanos y a los grupos étnicos. Este gobierno cree en el diálogo social y el respeto por la protesta social. Cambiamos la cartilla de la represión por la del diálogo y la concertación.

¿Hay quienes dicen que usted iría a la cartera de Agricultura?

Estoy pensando en el ahora. Soy el Ministro del Interior y seguiré siéndolo mientras el Presidente así lo diga.

Pregunto lo de Agricultura porque usted apagó el incendio de las marchas campesinas y la protesta indígena del Cauca. Apaciguó, calmó y arregló el problema del paro agrario….

Creo en la convivencia, en el diálogo y en la concertación. Ese es mi talante. En cualquiera de los sectores que el Presidente considere que puedo ser útil, mi vocación siempre será la de resolver las dificultades y hacer cumplir lo acordado.

Todo lo decide el Presidente, ¿pero usted quiere seguir en el Gobierno?

Estaré siempre listo al llamado que me haga. Para ponerlo en términos futbolísticos, soy un jugador de 90 minutos. Y me gusta jugarme a fondo pensando en el bienestar de la gente y el logro de la paz.

¿Ya se ha diseñado la nueva agenda legislativa?

En ese trabajo estamos. El enfoque está en temas trascendentales como la reforma política, la reforma electoral, la reforma de la justicia y la revisión de los temas de educación y salud, que no necesariamente necesitan reforma. Nuestra prioridad será una agenda legislativa para la paz y el fortalecimiento de la política social.

¿Cuáles son las bases de la reforma política?

El Presidente la presentará al país y la explicará en su momento. Tendrá temas fundamentales: no reelección, ampliación del período presidencial y períodos iguales para los funcionarios por elección popular. Queremos abrir la discusión sobre si seguimos con un Senado elegido únicamente por circunscripción nacional o les damos la oportunidad a las regiones, para que en los departamentos se elijan algunos de los senadores y darles así representación a las regiones que hoy no la tienen en la Cámara alta. Esa falta de representación es muy grave.

¿La idea es que cada departamento elija por lo menos un senador por circunscripción departamental?

No. La discusión es cómo lograr que no haya departamentos sin representación. Hay que buscar una combinación entre los dos sistemas, circunscripción nacional y departamental, y respetar la posibilidad de que las minorías lleguen al Senado.

¿El actual sistema para elegir senadores no favorece la corrupción? Hay casos de senadores que obtuvieron votos en departamentos que ni conocen.

Ese desequilibrio –en el que, en algunos casos, reinan las chequeras, la ley del más fuerte y se genera un espacio para la injerencia de los actores armados ilegales y los corruptos– es lo que tenemos que corregir. No podemos seguir permitiendo que los políticos vayan a las regiones a hacer promesas y a obtener votaciones en zonas del país a las que nunca regresan y nunca rinden cuentas. Todo eso desacredita aún más la actividad política.

¿Y cómo se hace para evitar eso?

Estableciendo una serie de curules de orden regional o departamental. Así va a disminuir la posibilidad de tener acceso a esas curules de orden nacional y la gente se va a concentrar en la región en la que es fuerte políticamente.

¿La reforma política va a variar la composición política regional del Senado?

Estamos abriendo el debate. Y hay que abordar otra discusión, que es de fondo, sobre si vamos a seguir con el voto preferente o vamos a cerrar las listas. Estamos preparando un acto legislativo de fondo que reforme el sistema político en el país.

¿Una reforma política de fondo, dice usted, para proponer qué enmiendas?

Hay que discutir si seguimos eligiendo en una primera etapa a los parlamentarios y al Presidente y, dos años después, a los alcaldes y gobernadores, o mejor, igualamos períodos para que todos se posesionen y arranquen su gestión al tiempo.

¿Usted es partidario de eso?

Sí. Me parece que le da más orden político al desarrollo del país.

¿Unificar todos los períodos y todas las elecciones?

Yo lo haría así: que senadores y representantes, alcaldes y gobernadores, y el Presidente de la República tengan el mismo período y sean elegidos el mismo día.

Sin reelección para ninguno…

Así es: para ninguno.

¿Y cómo es su idea del voto preferente?

Definamos si seguimos permitiendo este sistema mixto, que es único en el mundo, en el que el partido puede elegir en el momento de inscribir su lista si opta por el voto preferente o por la lista cerrada. Esa combinación ha generado muchos problemas, muchos desequilibrios que no dan espacio para la renovación. Entre otros, la confusión que crea en la gente que no sabe cómo votar. Es necesario tener una disciplina de partido y unas cabezas de lista muy fuertes. Es decir, uno vota por el partido y no necesaria ni específicamente por un miembro de la lista.

¿A usted le gusta esa reforma?

Sí. Me parece que acaba con gran parte del problema de corrupción en el proceso electoral y del canibalismo dentro de la misma lista. Lo de hoy se presta para generar competencias, algunas de ellas incluso desleales en el sentido de que los mismos miembros de la lista chocan. En vez de fortalecer a su partido, compiten entre ellos para ver cuál queda de primero. Eso genera conflictos de canibalismo, y ese canibalismo no siempre se da con herramientas legítimas.

¿El voto preferente genera corrupción?

A veces. Pero el otro sistema, el de la lista cerrada, también tiene dificultades. ¿Quién y cómo se escoge la cabeza de lista? ¿Con lapicero, como se hacía antes, o mejor, una consulta interna para ver cuál es el orden?

¿A usted qué le gusta?

La consulta interna de los partidos para escoger el orden de las listas.

¿Qué otros temas incluirá?

La actualización del código electoral. El de hoy es viejo y tiene normas que son arcaicas. El código se ha ido modificando, pero es una colcha de retazos. Eso hay que armarlo mediante una reforma. No sacamos nada aprobando una reforma política sin aprobar al mismo tiempo la reforma del código electoral.

¿Qué incluye la reforma electoral?

Entre otros temas, la reforma electoral deberá contener la modernización del sistema de votación, mayor transparencia al proceso electoral para el preconteo de votos, seguridad jurídica del escrutinio, transparencia en los escrutinios, trámite de reclamaciones y normas para fortalecer el sistema democrático.

El Centro Democrático dice que presentará un proyecto para crear el voto obligatorio. ¿Le gusta?

No. A los colombianos hay que seducirlos para que voten y no obligarlos. Hace más daño que bien a nuestra democracia.

¿Cree posible que el Centro Democrático ingrese al Gobierno?

Uno no puede estar ajeno al hecho de que 6, 9 millones de colombianos votaron por esa opción. Hay que superar la polarización y trabajar a fondo para que los colombianos que no votaron por la propuesta del presidente Santos se integren a la construcción del nuevo país. Colombia nos necesita unidos para enfrentar los retos que vienen.

¿Cree que se debe invitar a Óscar Iván Zuluaga a dialogar?

El Presidente ya lo hizo. El país está cansado de la polarización, de opiniones agresivas y violentas. Eso lo oye uno en la calle. La gente quiere que vivamos tranquilos, que logremos la paz. Esas posiciones radicales no contribuyen a la tranquilidad. Colombia se merece la paz.

¿En el conservatismo, en cambio, solo debería tener representación en el Gobierno el sector que apoyó al Presidente?

En política se gana o se pierde, y se gana para gobernar. No es que uno debe gobernar con los amigos. No. Uno gobierna con la gente que piensa igual que uno. El sector del Partido Conservador que se quedó con el Presidente entendió que las ideas de este nuevo mandato del presidente Santos eran mejores que la de otros.

¿Cuál será la característica del segundo gobierno de Santos?

La construcción de ese nuevo país del que el presidente Santos habla; un país de inclusión, oportunidades, empleo, desarrollo rural; un país en paz. Ese es el gran objetivo de esta segunda etapa. Estamos construyendo el nuevo país.

Cuando termine el segundo tiempo del presidente Santos, Colombia habrá cerrado la etapa más oscura de su historia: la violencia guerrillera que nos hiere desde hace más de 50 años. Colombia será mucho mejor que hoy porque los 47 millones de colombianos se sentirán parte de las instituciones, incluidos sectores que han sido abandonados por años.

Pongo como ejemplo el departamento donde nací, el Cauca. La gente salió a votar masivamente, porque allí jamás había habido tanta inversión social como la de estos cuatro años. Y lo mismo ocurre en Chocó y en Nariño. El Presidente ganó abrumadoramente en las zonas más pobres y deprimidas, en ese cordón de miseria que hoy se ve beneficiado, por ejemplo, con la reforma de las regalías.

¿Quiere ser parte de ese segundo tiempo?

Mire: en este segundo período, el presidente Santos hará posible un nuevo país, y yo quiero hacer parte de ese proceso. Me sentiría muy honrado de hacer parte de quienes ayudarán al Presidente a crear la nueva Colombia que nacerá de la paz.

La tarea es difícil, pero ya demostramos que sí es posible. Se logró romper la línea de desigualdad en un Estado en que los ricos cada vez eran más ricos y los pobres más pobres; salieron más de 3 millones de personas de la pobreza, y de ellos, más de 2 millones de la pobreza extrema; hubo acceso a servicios públicos como nunca, se bajó el desempleo a menos de un dígito. Son indicadores que la gente consideraba que no eran posibles de lograr en este país, y sí es posible.

No hay que oír a los pesimistas que piensan aún que la paz es imposible. Hay que ser sordo para no escuchar la ola de optimismo que atraviesa a Colombia. No solo por la Selección Colombia, sino por el triunfo de la idea de que la paz está cerca y transformará el pesimismo en esperanza.

Estamos convencidos de que la paz la vamos a lograr. Vamos a lograr un país mucho mejor en el que los 47 millones de colombianos se sientan incluidos, sean parte de la transformación del país. Esto no se hace por arte de magia, ni por la acción solitaria del Presidente. Como en la Selección Colombia, tenemos que jugar del mismo lado y ganar un futuro de paz. Esta no será la victoria del presidente Santos sino de todos los colombianos.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO